El Bosque

Un ramo de cosas

Ahora soy florista y lo que surja

Un ramo de cosas Irene

El viernes 10 de abril empecé a trabajar en unas floristerías de la capital. Diez días llevo, muy disfrutados, tengo agujetas en músculos desconocidos (no, no pasamos el día mirando flores, hay bastante trabajo físico), y he pasado ya por 4 de las 17 tiendas que hay.

En algún momento dejaré de ser florista-peonza y no me moverán más. Por ahora, me toca recorrerme la ciudad. No me importa, no me suelen molestar los inconvenientes de esa clase. Me gusta ir en bus. Me molestan cosas mucho más nimias y triviales. Muy lógico.

Cuando le dije a María Laura (querida, voy a darte un premio al mayor número de menciones en artículos del Bosque) que empezaba a currar aquí me comentó que iba a sacar muchísimas historias, hecho en el que no había reparado. La vida de la gente pasando frente a mis ojos y yo pudiendo preguntar y dar conversación. Trabajar de cara al público siempre es cansado y exigente, pero es cierto que la gente que compra flores suele estar de mejor humor que los que piden un café por la mañana antes de trabajar (digo yo, no he servido cafés nunca). Me gusta mucho interactuar con tan distintas personas cada día. Algunas son muy breves; otras veces la gente se detiene un rato a charlar.

El primer día llegó un chico que dijo que tenía un presupuesto de 11 euros. Ni más ni menos. Me preguntó si podía pagar con efectivo y tarjeta. No fue difícil adivinar que se estaba dejando todo su capital, sus 11 euros, en un ramo para su novia.

Hoy ha llegado una mujer con sus 4 hijos. El segundo, Javier, tenía unos rizos rubios preciosos y la boca coloreada del rojo de su piruleta. Entre todos han elegido flores, papel y un paquete de verde. Se les han caído algunas chuches al suelo, y les he dicho que las tiraba yo a la basura. Cuando me las han dado me las he llevado a la boca y les he dicho que, jo, me apetecían mogollón, ¿por qué no podía comerlas? «¡Porque son del suelo!» han coreado. Vaya, pues me apetecía mucho una. La mayor, Laura, me ha tendido una chuche y ha dicho que esa sí podía comerla. No la he aceptado, ¿a quién le gustan esos corazones bicolores? (No la he aceptado por otros motivos, pero me da qué pensar).

Ayer le vendí un macetero de hortensias a un chico de mi edad muy guapo, y un ramo con, sorpresa, hortensias. Eran para el cumple de su madre. Adivinad su flor favorita. Cuando le tendí el ramo vi en su anular una alianza y me enternecí. Me encanta mirar las manos de la gente y descubrir la alianza que comparten con esa persona.

Un chico me regaló un tulipán de los que estábamos usando para montar su ramo. Mi compañero me explicó que en muchos países del norte de Europa (este chico era ruso) los ramos deben tener un número impar de flores; lo contrario es de mal agüero (en los funerales sí ponen número par, total, ya no hay nada que hacer).

Son anécdotas breves, y aun así las guardo. Mi trabajo ahora me deja observar a la gente cuando cree que nadie la mira; los dependientes somos invisibles, aunque reconozco que la inmensa mayoría se acoge a nuestra sabiduría cuando preguntamos: «¿Puedo ayudarle en algo?». Observar gente es de mis actividades favoritas. Podría explicar por qué, pero no me apetece, y será todo muy cliché, y estoy cansada.

En lugar de seguir hablando de eso, voy a hablar de otras cosas que ahora no dan para un artículo (porque estoy cansada, no porque no tengan enjundia) (sí, Papá, estoy cansada, ya sé que no se puede estar cansado si tienes menos de 45 años, pero me gusta hacer lo contrario, ya lo sabes).


Llevo unos minutos pensando sobre qué otras cosas hablar. Se me han ocurrido ideas para escribir últimamente, ¡puñeta!, y ahora nada. En realidad, hay varios asuntos que llevo tiempo meditando. Les doy vueltas, los disecciono y los aparto para no «rayarme» en exceso. Aún no podría verbalizarlos con sentido sin exponer demasiado mi intimidad. Quizás pasado un tiempo vea cómo comentar los hallazgos de mis investigaciones.

Por lo pronto, os despido con un dato curioso: la vainilla proviene de un tipo de orquídea (lo acabo de mirar en Google).

¡Portaos bien!

¿Quieres ver magia potagia real? Pon tu correo aquí.

¡Has llegado al final! Toma, un recuerdo del Bosque: 🍁

Irene

Suscríbete a Irene para reaccionar

Suscribirse

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!

Suscríbete a El Bosque para recibir actualizaciones directamente en tu correo